lunes, 26 de septiembre de 2011

Sigue la huelga verde

Tres días más de huelga: 4, 5 y 20 de octubre. Ese es el acuerdo alcanzado hoy por los sindicatos para continuar con las movilizaciones y las protestas contra el progresivo desmantelamiento y privatización de la enseñanza pública. A estas alturas, no voy a molestarme en volver a desmentir a quienes intentan confundir con falacias tales como la de las famosas dos horas (para ello, les remito a este otro artículo) y me limitaré a recordar que con estas huelgas no estamos pidiendo ni menos horas de trabajo ni más salario, sino condiciones dignas para nuestros alumnos: condiciones que se traducen en cuestiones tan cotidianas -y necesarias- como un número suficiente de profesores por centro, unas ratios razonables por aula, y la recuperación de todo cuanto se les ha arrebatado (desdobles, compensatoria, refuerzos, apoyos, laboratorios, prácticas, extraescolares, orientación, biblioteca...).

La decisión de estos tres días seguro que da lugar a todo tipo de opiniones pero, más allá de qué días hubiésemos preferido cada uno de nosotros, creo que es importante mantener la cohesión, la unidad y la firmeza. El éxito de la huelga de los días 20 y 21 de septiembre -cuyo porcentaje fue, simplemente, abrumador- y el de la manifestación del día 20 -que ni siquiera la Comunidad pudo empequeñecer ni manipular ante la evidente marea verde allí congregada- ha de repetirse en estos tres días, así como en las movilizaciones ya convocadas y que paso a enumerar a continuación:

- Miércoles 28 septiembre - 18:00 h. Concentración frente la Consejería de Educación.

- Martes 4 octubre - Manifestación de Neptuno a Sol.

- Jueves 13 octubre - Cadena humana ante la Consejería de Educación.

La visibilidad, la cohesión, la unidad de la comunidad educativa ha de mantenerse tan fuerte y tan enérgica como hasta ahora, pues sabemos -por mucho que ciertos medios neoliberales jueguen a la confusión y al desprestigo- que la razón está de nuestro lado, que nos estamos jugando el futuro de la educación pública -no podemos seguir permitiendo que la Comunidad de Madrid la destroce en pro de otras ofertas que fomentan la segregación y el elitismo- y que es el mañana de nuestros alumnos -e hijos- el que está en juego. Porque a mí -como a muchos de mis compañeros- no me importa seguir dando 20 o -como este curso- hasta 21 horas -lo confieso: disfruto cada clase pese al mucho tiempo que me lleva prepararlas- pero sí me importa, por ejemplo, no poder atender de un modo mínimamente personalizado a cada uno de mis grupos de Bachillerato, compuestos por 34 o más alumnos, tan numerosos que apenas caben en el aula donde se les niega la excelencia que sí se financia para otros.

No podemos dejar que la ceguera de nuestra Comunidad -incapaz de ver el talento de nuestros alumnos... o quizá, asustada porque sí son conscientes del mismo- prive a nuestros estudiantes de una educación digna y de calidad. Una educación para la que, por supuesto, también es necesaria la autocrítica, y la autoexigencia, y cambiar muchas cosas del sistema que todos sabemos que no funcionan. Ojalá esa sea la segunda parte de esta revolución, de esta marea verde que ha arrancado a la escuela pública de su letargo. Pero para que esa renovación sea posible -y lo será si seguimos tan unidos como hasta ahora todos los sectores de la comunidad educativa- es preciso contar con los medios humanos necesarios, medios humanos que son los interinos que faltan, los funcionarios en expectativa aún sin destino adjudicado y, en definitiva, los profesionales desterrados de nuestros centros sin tener en cuenta alguna las necesidades de los mismos.


Por eso, porque estamos consiguiendo muchas cosas en este proceso, porque -al menos- hemos logrado que la educación sea un tema protagonista en un país al que este asunto -tan esencial- parecía importarle más bien poco, no podemos rendirnos ahora. Padres, alumnos y profesores tenemos una enorme responsabilidad y -todos lo sabemos- la marea verde de Madrid está siendo observada con particular atención, así que no podemos desinflarnos ahora. No, ahora menos que nunca. Hagamos que esa huelga sea otro éxito, que nuestras quejas sean visibles, que -por fin- abran una auténtica negociación. Un diálogo que no verse sobre esos suplementos salariales que nadie les ha pedido (y que, por cierto, son en sí mismos una ofensa: ¿la labor tutorial de todo un grupo de alumnos -ejercida con profesionalidad y entrega- se valora en 75€ mensuales?). Detalles así son los que obvia Aguirre cuando habla de la famosa mesa a la que no acudieron los sindicatos, detalles tan intrascendentes como que no se propuso -en ningún momento- dialogar sobre el núcleo del conflicto, sino que tan solo se optó por un zafio intento de compraventa de la dignidad de quienes no estamos dispuestos a vendernos por cifra alguna. Quienes -eso lo olvidan Figar y sus aliados- ya asumimos la bajada de sueldo conscientes de la situación que atravesamos. Del contexto en el que vivimos. Olvidan que no estamos perdiendo días de salario por un fin egoísta, que no nos mueve el ombliguismo que sí parece mover a otros -tanto como para dar datos poco veraces sobre sus sueldos, por ejemplo...-, sino que esta lucha es por un bien común, por un fin colectivo, por un ideal posible y necesario en toda sociedad democrática: la educación pública. Y por eso mismo, mientras no haya diálogo, los días de huelga seguirán siendo un éxito. No tengo duda alguna al respecto.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Fernando, la concentración frente a la Consejería, ¿es el día 28 o el 29? es que en el cartel de la convocatoria que me han enviado a mí pone el jueves 29-
Un abrazo,
Marta del Río Aguirre

Juliiiii dijo...

Sólo un pero: que yo sepa, aún no estaba decidido el calendario de movilizaciones. Se supone que mañana siguen reuniéndose las asambleas de zona y que el miércoles 29 sería la asamblea regional en Lope de Vega. Y esas reuniones en teoría servían para hacer llegar las propuestas del profesorado en el movimiento asambleario que también ha caracterizado a la marea verde. Es decir, que los sindicatos (¿se han vuelto a poner de acuerdo todos?) vuelven a saltarse la opinión de los profes y convocan por su cuenta y riesgo, sin tenernos en cuenta. Te digo que eso va a levantar ampollas (más todavía) y esperemos que no suponga la ruptura definitiva con ellos.

Fernando J. López dijo...

Hola Marta, la convocatoria se ha pasado al 28 (al parecer, no han autorizado la del 29).

Juliii, te entiendo, pero creo que es momento de unión y no de individualismos. Los sindicatos -y no solo no estoy sindicado, sino que miro desde hace tiempo su labor con mucho recelo- están haciendo un esfuerzo de unión más allá de sus siglas y tendencias, no podemos desaprovechar esa cohesión y, desde luego, esa ruptura que mencionas sería un error gravísimo, pues estaríamos confundiendo al enemigo.
Tenemos que pensar que los centros son muy diversos y las huelgas, para no ser un fracaso -y salir carísimas- han de ser factibles, reales y mayoritarias. La del 20 y 21 fue un éxito: hagamos que la del 4 y 5 también lo sean. Y luego, si es preciso, exijamos más fechas, más movilizaciones. Yo, personalmente, no habría puesto ese calendario, pero entiendo el porqué y no me siento desoído o ignorado, creo que esta lucha requiere cesiones por parte de todos y, de momento, esas cesiones están dando una cohesión y una fuerza sin precedentes.
Usémosla...
Un abrazo,
Fernando

Anónimo dijo...

Gracias por la información. Ánimo a todos. Nos vemos con la camiseta verde.
Marta del Río

Anónimo dijo...

José Andrés: Queridos profesores que alabáis con harto mérito la enseñanza publica, por que no protestáis por la privatización sanitaria de la Sra. Aguirre. Será porque como funcionarios tenéis cubierta vuestra asistencia médica con entidades privadas y no con el sistema publico de Seguridad Social? Vuestras reclamaciones en el fondo son justas, pero en la forma os pierde la demagogia. No manipuléis a los alumnos. Enseñadlos a ser críticos con vuestro propio ejemplo

Anónimo dijo...

Gracias por estas palabras.Creo que tenemos que extender la marea verde a todos Los ámbitos (sanidad especialmente) e intentar transmitir a nuestros políticos y banqueros que no somos marionetas. La dignidad es nuestra revindicación. Si nos van a pisotear que nos encuentren dando guerra, claro que sí.

Basta de macroeconomía y de parches para un sistema que lleva tiempo mostrando el cartel de Game Over.

Saludos,
Pilar Azcona

Anónimo dijo...

Me parece que una cosa no quita la otra.
Lo de la sanidad hay que reivindicarlo, por supuesto. No me voy a extender sobre el tema, porque pienso que este no es el foro, aunque personalmente he tenido alguna experiencia que me ha hecho enfadarme muchísimo cuando la Sra. Aguirre después de su cáncer pontificaba sobre las bondades de los reconocimiéntos ginecológicos rutinarios (de las que no dudamos, claro, el caso es si nos los hacen o no nos los hacen).
Pero me parece muy injusto criticar a los profes por sus movilizaciones específicas en este momento concreto. Hay que tener en cuenta que las instrucciones de comienzo de curso se comunicaron en julio, y son de aplicación , como su nombre indica, a este mismo curso. De modo que los docentes se han visto obligados gritar bien fuerte y hacer mucho ruído porque era urgente y necesario intentar la modificación de esas instrucciones, PUESTO QUE AFECTAN A LA CALIDAD DE LA ENSEÑANZA Y A LOS ALUMNOS DE FORMA INMEDIATA (y a la función docente, claro). Perdonad las mayúsculas,no pretendo gritar, sino recalcar esa cuestión, que me parece que ha sido primordial como desencadenante de la protesta.
Ello no significa que no podamos y debamos movilizarnos contra la pérdida en lo sanitario, igual que contra la pérdida en lo educativo. Y no solo los docentes, claro, sino toda la sociedad, incluyendo, por supuesto, el personal sanitario.
Yo no soy profesora, quiero aclararlo una vez más, para que no me acuséis de corporativismo. Solo soy madre de niños de primaria.
Por último, os comento que estuve en la concentración de ayer, y que éramos unos cuantos, pero es preciso que seamos más. Si las cosas no mejoran, espero que nos encontremos todos vestidos de verde en la próxima manifestación, y con el buen rollo de siempre, para que quede claro que los que estamos allí somos personas sensatas y educadas. Hay que hacerse oír, aunque haya muchos que prefieran no escuchar.
Saludos cordiales,
Marta del Río Aguirre

Shira dijo...

Querido anónimo #5.
¿Por qué no empieza usted a protestar por ambas cosas, si le parecen lo suficientemente importantes, decifientes e injustas? Parece que hablase de elegir entre lo uno y lo otro, y si fuese así no entendería para nada su postura.
Se lucha desde el sentido común por una sociedad mejor, y eso engloba sanidad y educación, además de otras muchas cosas. Si está usted indignado/a, tiene el mismo derecho que ellos y que yo a manifestarlo como mejor tenga a bien. Tiene todo el derecho (y casi la obligación) de luchar por ello. Si usted, finalmente cree que no merece la pena, también está en su derecho de no hacer nada (por demagogia o porque crea que no va a conseguir nada); pero sí le pido por favor, que no se oponga -al menos no con esos argumentos- a quienes sí están tratando de mejorar algo tan básico y fundamental como la educación.