sábado, 15 de septiembre de 2012

Solo es el principio

Rodar una película como Solo es el principio es impensable en España. No se puede hacer una película como esta en un país donde siempre que alguien dice que lleva a sus hijos "a un colegio bueno", automáticamente todo el mundo piensa en un centro privado. Ni en un país donde, en solo 10 años, se ha disminuido en 6000 millones de euros el gasto en la escuela pública. Ni en un país donde su ministro de Educación -junto con los responsables de ciertas Comunidades Autónomas- se esfuerza, día a día, por desacreditar y desautorizar a toda la comunidad educativa. Ni, mucho menos, en un país donde se deja al teatro y al cine a su suerte o, peor aún, donde se les penaliza para que la industria cultural acabe de hundirse y todos nos sumamos en el atraso que estamos consumando.

Solo es principio es, más allá de una hermosa -y emocionante- reflexión sobre la filosofía, todo un alegato a favor de la escuela pública y, muy en especial, de una figura que no es lo suficientemente valorada: la del maestro. No es casual que la película se abra con las declaraciones de cierto ministro de Sarkozy, en las que -desde la más profunda ignorancia- este individuo afirmaba que no era necesario título universitario alguno para "cambiar pañales y vigilar la siesta". 

Sin embargo, y por triste que parezca, ese elitismo rancio y analfabeto -se requiere desconocer profundamente la pedagogía y el proceso educativo para hacer semejante afirmación- no es exclusivo de los ministros sarkozianos. Ni siquiera de sus homólogos peperos. Lamentablemente, ese elitismo cateto e ignorante se da también entre los propios miembros del profesorado y en más de una ocasión he tenido que escuchar cómo tal o cual compañero cargaba las tintas contra los encargados del nivel anterior.

De este modo, los profesores universitarios culpan de las lagunas de sus alumnos a los de Bachillerato. Los de Bachillerato, a los de Secundaria. Los de Secundaria, a los de Primaria. Los de Primaria, a los de Infantil. Los de Infantil, a... Bueno, estos a nadie, porque no queda a quién dejarle la pelota en su tejado, de modo que estos son los únicos que no tienen medio de lavarse las manos y sumarse a ese tranquilizador sentimiento colectivo de "yo no soy responsable" que tan anclado llevamos aquí desde los tiempos de La Celestina.

Por eso, una película como Solo es el principio es impensable en España. Y no solo por el desprecio de nuestro actual gobierno hacia la educación y la escuela pública, sino -más allá de eso- por la nula atención que prestamos a los grandes profesionales que pelean, día a día, en Infantil. Gente que hace una labor magnífica y a la que, con ese espíritu proclive a la etiqueta y al intelectualismo de salón, se les mira -en demasiadas ocasiones- por encima del hombro.

No sé si debería recomendarles que vean Solo es el principio. Porque seguro que les interesa. Y que les emociona. Y que les aporta muchas ideas... Pero también sentirán -como me pasó a mí- una terrible envidia. Y una rabia profunda al pensar en cómo esa magnífica maestra que protagoniza la película, aquí sería vilipendiada por su Consejera de Educación -acusándola de vaga-, por su Presidenta -riéndose de su horario-, por sus compañeros de niveles superiores -afirmando que, en el fondo, no hacen gran cosa- y, por supuesto, también por su ministro -ansioso por someter a sus alumnos a pruebas externas "objetivas" (gran palabra, ¿no creen?) con la que demostrar lo poco que han aprendido en la pública.

Quizá, si seguimos luchando, dentro de unos años sí se pueda rodar una película así. Quizá -a veces cuesta ceñirse a la esperanza- el título sea cierto y todo esto solo sea el principio... Pero, de momento, se necesita más que una manifestación, un puñado de tweets o unos cuantos posts para cambiar la nula atención que recibe la educación en nuestro país, cada día más anclado en un provincianismo del que nuestra televisión -prueben a encenderla en el prime time- da buena cuenta.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace 12 años Cristina, una maestra de infantil en un pueblo de Mallorca hacía esto, creo que sin mucha comprensión institucional. Siempre la recordaremos con agradecimiento por todo lo que fue capaz de crear para que mi hija y sus compis buscaran. Hoy "estamos" empezando 4º de ESO con tanta rabia y dolor... pero con el horizonte de saber que hay muchas maestras Cristinas. Apoyarlas es la tarea de los padres. Saludos y fuerza

Robert Fornés dijo...

La buscaré y la veré. Gracias por la recomendación y la reflexión. Saludos.

Olga Mínguez Pastor dijo...

Tienes razón, Fernando, qué poco valorada está la tarea de los maestros de infantil. Lo que la gente parece ignorar es que sin su labor se rompería la cadena de la educación desde la base y eso, muchas veces, no tiene arreglo.
Anotado queda el título de la película, parece muy interesante.

Un abrazo,
Olga.

Lisandro Caravaca @lisandrotradu dijo...

Muy buena ilustración para un post. No había oído hablar de "Sólo es el principio". Buscaré y veré esta prometedora peli-documental.

Hoy he publicado mi primer artículo sobre algo tan serio como "la reforma educativa". Espero que puedas tener un ratito para leerlo, Fernando. Tu opinión es importante. Gracias.

http://traduccionysocialmedia.com/2012/09/22/play-it-again-wert/

Anónimo dijo...

¿Se puede ver online o descargar en alguna página web? (en español o francés). Me interesaría mucho ver esta película-documental.
Muchas gracias.