martes, 4 de octubre de 2011

Tour de force

"Estas botas las estrené aquí. Por eso son Madrid. El del 17. El de los años 20. El Madrid que estaba preparado para resistir mucho antes de que llegara la amenaza. Luego Madrid siguió siendo Madrid, a pesar de todos. Incluso ahora, con otras amenazas..."
Tour de force, Fernando J. López

Hace un año me embarcaba en una aventura teatral con la que pretendía hacer mi particular homenaje a toda una generación. Un grupo de jóvenes geniales que cambiaron para siempre el rumbo de nuestra cultura y que coincidieron en una de esas instituciones a las que el futuro habría de deberle muchísimo: la Residencia de Estudiantes. Así que, como no puedo ocultar al docente vocacional que habita en mí, decidí convertir mi texto en un homenaje a dos temas que me preocupan y afectan enormemente: la educación y la amistad. La educación como arma de construcción individual, como herramienta necesaria e insustituible, como modo de preguntarse quién queremos llegar a ser, además de la forma en que queremos construir ese quién... Y la amistad como forma esencial de definirnos, de completarnos y, por supuesto, de aceptarnos, desde nuestros miedos y nuestras diferencias, empleando para ello un espejo tan complejo como el de la relación entre Buñuel y Lorca sobre la que gira esta obra.

Hoy, en este día de huelga verde -que, por supuesto, estoy secundando-, pienso que esos dos temas están más vigentes que nunca. La educación, atacada y vilipendiada por quienes afirman que no hay recortes ("Incluso ahora, con otras amenazas"), que solo pedimos trabajar dos horas menos, que nos quejamos porque somos egoístas e irresponsables. Quienes ocultan que no pedimos ni más sueldo ni menos horas, que no estamos luchando por nuestras condiciones -en mi caso, que soy funcionario y con plaza, nada va a cambiar mi situación laboral si se gana esta huelga-, sino por el futuro de nuestros alumnos, por esas aulas donde se hacinan hasta 38 alumnos en Bachillerato, donde ha desaparecido la biblioteca, los laboratorios, las prácticas de idiomas, los desdobles de lengua y matemáticas... y hasta algo tan esencial como la tutoría se ha convertido en un lujo y, peor aún, en una decisión arbitraria del centro, para mayor desprotección de padres y de alumnos.

Pero frente a ese ataque salvaje contra la educación, contra la igualdad de oportunidades, contra ese pilar esencial de toda sociedad -cómo pod
er ser uno mismo, como poder encontrarse, cómo poder romper los límites del injusto determinismo socioeconómico si no es desde la educación-, contra todo ello se alza el otro valor que también le da sentido a ese Tour de force: la amistad. La solidaridad. El compañerismo. Y, como sucede en esta obra -donde un joven Buñuel aprenderá a ver en las diferencias con Dalí y con Lorca un camino para el enriquecimiento personal-, también en esta marea verde somos muchos -y muy diferentes- los que hemos sumado fuerzas para pelear por un bien común: por la educación pública.

Por eso, hoy, estamos renunciando -por tercer día: mañana será el cuarto- a nuestro sueldo -descuenten 100€ por día de huelga- muchos docentes de ideologías muy diversas. Docentes del PP, del PSOE, de IU, de UPyD, apolíticos o simpatizantes del 15M. Y no, no somos ninguno de ellos, porque la marea verde no es ese grupo de sindicalista
s, ni "de la ceja", ni de "indignados" con los que a otros les gustaría simplicarnos. Esta es una marea gigantesca, abrumadora y heterogénea, donde -por cierto- los padres y alumnos juegan un papel esencial. Padres y madres que, esta mañana, se han subido al ring de la batalla con nosotros -tal y como lo llevan haciendo desde que se inició el conflicto-, encerrándose en los centros, viniendo a las manifestaciones y, como ha ocurrido hoy en mi IES, sentándose con nosotros en el punto de información para hablar con la gente del barrio sobre la gravedad de este ataque -que debemos parar entre todos- contra la educación pública.

"La espera cobarde de quien odia al contrario sin el valor de subirse a la lona. Porque temen los golpes. Porque solo saben pelear entre las sombras
. Fuera del escenario".

Eso afirma el púgil de mi texto. Eso es, precisamente,
lo que nosotros no estamos haciendo. Nosotros estamos luchando a plena luz, sin agresividad pero con toda la beligerancia que nos otorga saber que la verdad y la razón están de nuestro lado. Por eso no nos dan miedo las represalias -que, tristemente, ya están sucediendo: el caso de Nadia es un ejemplo de ello- ni las presiones, porque llevamos años dando la cara -nuestro trabajo consiste en eso: en exponernos ante nuestros alumnos, en abrirnos ante ellos con toda la generosidad posible- y por eso vamos a llenar también hoy las calles de Madrid en esa manifestación que, ojalá, será histórica. Una manifestación que sale de Neptuno a las 18:30 h y a la que estáis invitados todos los que creáis en la educación pública. Todos los que penséis que nuestros alumnos -y vuestros hijos- se merecen la mejor de las formaciones posibles. El mejor futuro posible.

Y, si el cansancio no os lo impide, este jueves día 6 estaré a las 19:30 h. en la Casa del Libro (Gran Vía 29) hablando de juventud, de búsqueda, de educaci
ón y del 27 en la presentación de ese Tour de force que, aunque lo escribí con una intención, ahora -en estos días- no puedo dejar de leer y de sentir con otra. Quizá porque nosotros -la marea verde- estamos viviendo nuestro propio combate, asalto tras asalto, siendo golpeados por falacias e insultos de quienes pretenden desprestigiar a los que, supuestamente, habrían de defender. No sé qué pasará al final, pero sí sé que, desde luego, ya hay una victoria rotunda. Una victoria que consiste en dos triunfos que ya no vamos a perder en mucho tiempo: la unión de padres y profesores -la cohesión, no siempre tan obvia, de la comunidad educativa- y el despertar autocrítico del gremio docente, más adormilado de que debía estarlo y, al fin, otra vez activo y con voz propia. No sé qué va a pasar en el siguiente asalto, pero -sea lo que sea- nadie de quienes somos -y sentimos- esta marea verde va a dejar caer sus guantes -ni sus ilusiones- sobre la lona.

3 comentarios:

  1. Ánimo desde la Extremadura docente!

    ResponderEliminar
  2. Bueno,desde Madrid solo daros mi apoyo y el de mis compañeros. No soy profe, soy conductor de autobus y hemos vivido los de las huelgas por nuestros derechos en carne propia. La verdad es que lo unico que siento un poco de verguenza por esos profes que no hacen huelga "porque les quitan dinero de la nomina".....YA TE LA ESTAN QUITANDO....
    Hace unos 8 años nosotros tuvimos que parar toda la comunidad, y estar sin cobrar más de una semana para que se nos hiciese caso, ese mes fue dificil....no llegar a los 800-900 euros para todo el mes te hace tener miedo.....pero todo premio tiene su sacrificio....les hicimos sentarse para que acabase todo y ahora podemos decir que esa lucha se gano......
    No podeis dejar que os pisoteen como lo intentaron hacer con nosotros, y si un mes teneis que sacrificar parte del sueldo por vuestro futuro, y por el de vuestros alumnos e hijos, adelante.....teneis el apoyo de todos....alumnos, padres y amigos.

    ResponderEliminar
  3. Me llamo Conchi, soy profe y solo quiero dar las gracias al conductor de autobus. Necesitamos esos apoyos como el agua de mayo, porque a veces, cuando vas en el autobús, en el metro o por la calle, así como en los foros se oyen y leen unas cosas...

    ResponderEliminar

Y tú, ¿qué opinas?